15/1/10

Jochen Rindt

Alemán de nacimiento, pero austríaco de corazón, Karl Jochen Rindt se mudó a la fuerza de la ciudad de Mainz a Graz por la muerte se sus padres bajo las bombas en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Allí se crió con sus abuelos y por eso decidió adoptar la nacionalidad austríaca para la competición. Nacido el 18 de abril de 1942, Rindt es el único piloto en la historia de Fórmula 1 que ganó un campeonato ya sin vida.
Desde muy pequeño participó en pruebas de motociclismo y en 1964 se trasladó a Inglaterra para participar de la Fórmula 2 Británica con un Brabham, logrando un segundo puesto en Mallory Park y una victoria en Londres. También debutaría en la Fórmula 1 con el Walker Racing Team -chasis Brabham y motor BRM- en el Gran Premio de Austria, la única que disputó ese año. En 1965 afrontaría su primera temporada completa a bordo de un Cooper-Climax, obteniendo como mejores resultados un cuarto puesto en Alemania y un sexto en EE.UU. Además, se proclamó campeón de la F-2 Británica, y junto al estadounidense Masten Gregory, ganarían las 24 horas de Le Mans.
La experiencia adquirida le permitió mostrar su talento en 1966. Con tres podios (fue 2º en Bélgica y USA, y 3º en Alemania) acabó tercero en el campeonato que ganó el australiano Jack Brabham. La poca confiabilidad del Cooper-Maserati, que sólo vio la bandera a cuadros en tres de las once carreras, acabó abruptamente con la salida de Rindt del equipo para volver a su primer amor: Brabham. Se dice que las segundas partes no siempre suelen ser mejores, y la temporada 1968 no fue la excepción. Arrancó con podio en Sudáfrica (3º), luego sufrió seis abandonos consecutivos, cosechó un tercer puesto en Nürburgring, y con cuatro deserciones mas, terminó la temporada ubicado en el 12º lugar. Por eso era fija que se marcharía, y mas cuando cuando su amigo Bernie Ecclestone, por aquel entonces manager de Brabham en la F2 (hoy dueño de los derechos de la F-1), le aconsejó que si quería ganar títulos fichara por Lotus. Entonces Rindt armó las valijas y se mudo al equipo ganador del diseñador, inventor y constructor inglés Colin Chapman. En su primer año llegó la tan ansiada primera victoria, en el Gran Premio de Estados Unidos, el 5 de octubre de 1969, en el circuito de Watkins Glen. Sin dudas una Carrera con sensaciones diferentes para el equipo Lotus, porque el inglés Graham Hill -actual campeón- sufrió un terrible accidente en el que se rompió las dos piernas. Ahora el austríaco pasaba a ser el piloto número 1.

Abocado directamente a pelear de lleno su primer campeonato, las discusiones con Chapman no tardaron en salir a luz en 1970. Rindt quería continuar con el auto de la temporada pesada, mientras el jefe se oponía. Se hizo caso al piloto, pero los resultados al principio de la temporada no acompañaron: dos abandonos, un 13º puesto, y la victoria en el principado de Mónaco, con solamente cuatro pilotos en la vuelta. Cansado, Champan puso en pista el nuevo Lotus 72C y el monoplaza no defraudó. Rindt enhebró cuatro victorias consecutivas, imponiéndose en Holanda, Francia, Gran Bretaña y Alemania. La inmejorable racha se cortó en el Gran Premio de Austria, en el circuito de Osterreichring, con problemas en el motor Ford. La próxima cita era en Italia, y Rindt nuevamente quería volver al Lotus 49C. Por algo sería…

LA TRAGEDIA

Chapman se negó rotundamente y finalmente se continuó con el 72C. El mítico trazado de Monza era cita la 10ª fecha del Mundial, y el austríaco Jochen Rindt, con un auto arreglado por un supuesto accidente en casa, salió a los entrenamientos del sábado 5 de septiembre de 1970. En uno de sus giros, llegando a la curva denominada “Parabólica”, se bloqueó el eje delantero hacia el lado izquierdo –contrario a la dirección de la curva- e impactó contra el muro, rompiéndose las piernas y clavándose algunas piezas del monoplaza en el pecho y abdomen. Rindt murió al instante. Según el piloto neocelandés Denny Hulme, que se encontraba a unos 400 metros, el coche iba en zigzag hasta que de repente encaró contra el muro girando a la izquierda.

LA CONSAGRACIÓN

Los resultados del Gran Premio de Italia, con triunfo del suizo Clay Regazzoni (Ferrari), daban la posibilidad a seis pilotos de alzarse con el campeonato, pero el triunfo de Jackie Ikcx (Ferrari) en Canadá, hacía que sólo el belga pudiera arrebatarle el título a Rindt. Ickx tenía que ganar las dos carreras restantes, pero sólo lo consiguió en México. Entonces, por cinco puntos de ventaja, el campeón fue el ya fallecido austríaco Jochen Rindt.
En total disputó 62 carreras y ganó seis. Subió 13 veces al podio, marcó 10 poles y 3 récords de vuelta.

1 Comentario/s:

Unknown dijo...

Fijate que, en la foto que subiste, esta "volando bajito".

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